Estrategias para mantener el ‘doble’ a flote

¿Por qué no podemos controlar los sueños? ¿Quién habla durante estados alterados de la consciencia? ¿Qué hay detrás de un lapsus? ¿Tenemos dentro un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde? ¿Son posibles los viajes extra-corporales? ¿Por qué el más allá aparece en forma de espectros, demonios e infiernos? ¿Podemos comunicarnos con los muertos? ¿Si un zombie es un muerto sin alma, dónde está el alma del muerto? ¿Es a caso un fantasma o quizá habita otro cuerpo? ¿Quién gobierna al sujeto? ¿Es un efecto neuronal o una construcción simbólica? ¿Tenemos un álter ego pululando en alguna parte del universo? ¿Es tal vez un avatar que habita en las redes sociales? Éstas y un sin fin de preguntas más nos interpelan en El doble no existe y El doble de las mil caras, un trabajo doble que el artista mejicano Erick Beltrán presenta en la Galeria Joan Prats en ocasión del Barcelona Gallery Weekend.

Partiendo de cuestiones que impregnan el imaginario colectivo, Beltrán disecciona, a modo de ensayo visual, las relaciones del ser humano con todo aquello que escapa de su control. O en otras palabras, los modos en que los sistemas de pensamiento occidental han interpretado y representado la figura del ‘yo’ -el individuo consciente- en relación a lo que le es desconocido y no puede explicar -encarnado en la figura del doble. Y lo hace recurriendo al psicoanálisis, la mitología, la religión, la filosofía, la neurociencia y la tradición popular.

Un conjunto de diagramas, mapas conceptuales y esculturas-texto nos introducen en la materia. Desde secciones cerebrales dónde se identifican las funciones de la percepción, a cosmovisiones dónde el planeta-sujeto y el planeta-doble se mueven en órbitas concéntricas de un mismo sistema, las obras aquí expuestas funcionan como apuntes preliminares con una doble función: mostrar la metodología analítica, clasificadora y relacional del artista, y elaborar la hipótesis teórica que veremos en el ‘Manifiesto’.

Es aquí dónde se encuentra el motor que articula el proyecto. Con una estética low-tech que recuerda al fanzine y unos recursos gráficos con tintes propagandísticos, Beltrán empapela el espacio con su corpus teórico a modo de manifiesto ideológico. Tomando el mismo nombre que la exposición, ‘Manifiesto. El doble no existe’ es una instalación multicapa en la que se exploran, de forma narrada, las múltiples interpretaciones y representaciones de la figura del doble a lo largo de la historia. El fin último: descifrar los mecanismos que estructuran los sistemas de pensamiento y conocimiento, especialmente en las construcciones de discurso, para ofrecer una reinterpretación crítica de nuestra comprensión del mundo. Aquí, conceptos como control, orden, poder, conciencia, alma, centro, unidad, horizonte, verdad y política se atribuyen al yo, mientras que el doble parece quedar relegado a su mera antítesis, asociándose con el monstruo, la pesadilla, la heterogeneidad, el abismo, la periferia, los espíritus, etc.

Pero lo que realmente prima en este faraónico trabajo, es la premisa que el ‘yo’ es una ficción, una construcción hecha por el hombre a su imagen y conveniencia con fines puramente ideológicos; un instrumento de autoprotección que sirve al individuo para mantener su poder en el mundo en el que opera. En otras palabras, las limitaciones propias del sujeto para percibir, comprender y controlar el universo en su conjunto, le han llevado a identificar los fenómenos que escapan de su consciencia con la figura de un álter ego: el doble (desde el mito griego hasta los homúnculos, hombres lobos, aliens o espíritus de muertos). Y este principio del yo como corsé fijo e indivisible, y unidad para interpretar el universo, ha estado presente en todas las líneas discursivas de la sociedad occidental hasta la actualidad.

En la crítica a la unidad del ‘yo’, Beltrán introduce un concepto clave en todo su trabajo: la multiplicidad. El doble, igual que el universo, no responde a la unidad, sino que es múltiple y heterogéneo. Y he aquí la trampa implícita en el título de la exposición: El doble no existe porque tiene mil caras. Para Beltrán, la multiplicidad es un concepto expansivo que lo abarca todo: las lecturas históricas, los relatos culturales, los significados de los objetos, la construcción de conocimiento… La clara influencia del pensamiento de Deleuze, junto a una metodología de investigación con el archivo, y su obsesión por crear sistemas de clasificación que permitan relacionar elementos aparentemente inconexos, permiten al artista construir narrativas que pongan en tela de juicio los relatos hegemónicos.

Si ‘El doble no existe’ conforma la parte más conceptual de la investigación, en el ‘El doble de las mil caras’ – que se exhibe en la Joan Prats Warehouse del Poblenou-, el texto desaparece para dar paso a las imágenes. Este atlas visual en blanco y negro compuesto por imágenes de archivo de índole heterogénea, traduce visualmente sus especulaciones teóricas al terreno de la imagen. A través de fotografías de gemelos, grabados medievales, pinturas barrocas, fotogramas, y esculturas greco-romanas, entre otros, Beltrán ejemplifica las mil y una caras con las que el doble ha sido representado en la cultura visual. A modo de Atlas Mnemosyne, la disposición de las imágenes en el espacio y el breve texto impreso en los pies de foto, invitan al visitante a establecer asociaciones de ideas que dialoguen enre ellas y generen nuevas lecturas.

Beltrán no da nada por cerrado y se limita a señalar. La exposición abre más preguntas de las que resuelve: ¿Es el yo una metáfora del poder y las instituciones? Si el yo representa al ciudadano arquetipo que opera bajo la ley y el orden, ¿es el doble un outsider o un disidente del sistema? ¿A caso la institución no se ve amenazada por las voces que no puede controlar o aquellos que la quieren derrocar? Quizá es bajo esta lectura que debemos reivindicar, más que nunca, la multiplicidad del doble como herramienta de contrapoder. Y es que como plantea Beltrán en el texto de la exposición: ‘El doble es la crítica más incisiva a la autoproclamada integridad del yo’.

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Erick Beltrán. El doble no existe (Galeria Joan Prats) / El doble de las mil caras (Joan Prats Warehouse)

30 septiembre – 10 diciembre;
Galeria Joan Prats: Balmes, 54 – martes – sábado de 11-14h y de 16-20h;
Joan Prats Warehouse: Passatge Saladrigas, 5 – con cita previa
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Imagen: Erick BeltránManifiesto. El doble no existe, 2016. Impresión sobre vinilo, ed. de 3 + AP. 16 paneles de 120 x 140 cm. Cortesía Galeria Joan Prats