Mitología contemporánea

En Barcelona pueden verse actualmente, de hecho en un radio de distancia bastante corto, dos propuestas expositivas en las que artistas contemporáneos trabajan sobre historias tomadas de la mitología clásica. Se trata de Penélope de Pep Agut en Àngels Barcelona y El misterio de Caviria de Antoni Hervàs en La Capella. Entre ambos artistas se pueden enumerar varias coincidencias como el hecho de que ambos tienen un historial de trabajo en relación con la mitología (Agut,Hèrcules; Hervàs, Hércules en la luna) y ambos presentan una obra interdisciplinar en la que el discurso se activa a través de un nexo entre el pasado y el futuro. A partir de aquí las diferencias son múltiples.

Pep Agut trabaja la pintura y la fotografía en esta ocasión. En Penélope destacan unos grandes lienzos en los que tiras de tela juegan a ser pintura sobre el color de la pared que dejan ver tras de ellas. En algunas de estas tiras se añade un texto mínimo, potentemente evocador, que remite a la denuncia de ciertos vicios en el sistema del arte. Asímismo, destaca una secuencia de imágenes fotográficas que, proyectadas a manera de diapositivas analógicas, aproximan al espectador a diferentes puntos del periplo de Odiseo. Estas imágenes, rescatadas de la red, muestran el estado actual de los míticos espacios del mediterráneo al tiempo que nos hablan de la frivolidad en la que está envuelto nuestro imaginario actual gracias a la masificación googleriana. De esta manera el artista nos presenta interrogantes sobre el problema de la representación, sobre el rol histórico y actual del artista y sobre lo inevitable de su función bajo la influencia de la tradición.

Por su parte, Antoni Hervàs presenta una gran instalación a manera de escenario teatral en las que el dibujo, el gran protagonista en su obra, comparte espacio con proyecciones, instalaciones y audios. Con unos colores llamativos y alterados, unos soportes precarios (cartones ensamblados) y una estética con tintes camp y algo de atracción de feria, El misterio de Caviria nos invita a viajar desde el Peloponeso de Jasón y los argonautas hasta el mundo de los cabarets barceloneses en peligro de extinción. Aquí, el discurso se compone de una amalgama de referencias populares y literarias en las que el artista va enlazando ideas y experiencias personales con las que nos aproxima a cuestiones acerca del ritual, el transgénero y el folcklore de una manera lúdica. Como hiciera Wu Tsang en Wildness, Hervàs nos aproxima al mundo del transformismo en locales nocturnos poniendo el acento, en este caso, en el cuestionamiento de la heteronormatividad en la historia y en el presente.

Así, como Agut, Hervàs retoma el texto mítico y lo lleva mediante una reflexión personal a la actualidad: dos maneras muy diferentes de trabajar lo contemporáneo que se encuentran en la rememoración del pasado clásico para interrogar el presente. Los dos artistas se enfrentan al mito intentando revisitar los lugares que marcaron el periplo de los héroes (o anti-héroes) griegos en una especie de ejercicio de reconstrucción geográfica imposible. De esta manera ponen en duda la representación en relación a la historia y, en definitiva, cuestionan el relato identitario que la historia hace de nosotros mismos como individuos y como sociedad, una sociedad que tanto promueve el uso propagandístico de las imágenes como censura el comportamiento humano mediante la vara del género.

Foto: Detalle de la exposición de El misterio de Caviria de Antoni Hervàs en La Capella.

Crédito fotográfico: Pep Herrero i La Capella/BCN Producció’16.